La mediación pedagógica: herramienta de formación superior
Por Erick
Estuardo Martínez Rodríguez
Ingeniero
Civil
La
educación superior es regularmente una de las últimas etapas de la formación
académica del individuo, sin embargo, la importancia de esta no solo radica en
la formación académica como se pudiera pensar, sino también debe considerarse
que al culminar este proceso el individuo se insertará en el sistema laboral
del país, independientemente de cuál sea su área de especialidad o
conocimiento. Dicho en otras palabras, el producto de la educación superior
debe ser la formación de ciudadanos que, además de conocimientos técnicos científicos,
posean una serie de cualidades que los hagan aptos no solo para formar parte de
la sociedad, sino para transformarla atendiendo a su calidad profesional; estas
cualidades deberían incluir aspectos como la comunicación, la cultura, la
ética, la tolerancia, la inclusión, entro muchos otros. La labor del docente no
puede limitarse, entonces, a la formación técnico-científica, mucho menos puede
circunscribirse a la asimilación de contenidos mínimos plasmados en un programa
de curso o currículo educacional. Un docente universitario deberá poseer no
solo conocimientos sobre determinada área de la ciencia, sino además deberá ser
competente en estrategias, metodologías y técnicas de aprendizaje que le
permitirán hacer llegar a sus estudiantes al conocimiento necesario para
considerarse competentes en dicha área de la ciencia y así de su formación
profesional. Sin embargo, un docente de formación superior sabrá que la labor
tampoco puede limitarse a la formación de profesionales en ciencias, sino también
deberá incluir estas cualidades que transformen al individuo en una persona que
capaz y competente en cuanto a su especialidad profesional, pero además con una
calidad superior de persona, miembro de una sociedad, con sentimiento de
pertenencia a ésta y con respeto por todos los que la conforman, que es capaz
de comunicar sus ideas de una forma clara y ordenada y con sustento técnico,
pero que así mismo, es capaz de escuchar las ideas y opiniones de los demás, ya
sea que esté de acuerdo o no, e integrarlas de una forma inclusiva, respetuosa
de la idiosincrasia, las tradiciones y la cultura de la sociedad; tomar
decisiones de una forma profesional, pero ética, tanto para la sociedad como
para la naturaleza, el medio ambiente y todo ser vivo que deba ser considerado
dentro de los procesos causa efecto.
Esta
transformación la alcanzará un docente únicamente a través del proceso de
mediación. Aquel docente que es consciente de su papel mediador entre el
estudiante y el conocimiento, pero además consciente de la importancia de su
labor pedagógica y transformadora será el que no se limite al uso de técnicas
didácticas, sino busque ir un escalón más alto, buscará la mediación pedagógica
de tal manera que brinde acompañamiento durante el proceso de aprendizaje promoviendo
al estudiante a buscar siempre un peldaño más alto en su formación, animando y
orientándolo en su desarrollo de conocimientos de una forma consciente de que
la ciencia aún no está terminada, que él es capaz de escribir un nuevo
capítulo, pero que incluso, está en él la capacidad de reescribir lo que ya se
ha escrito. Que su dominio del conocimiento le permita ver que todos somos
parte de algo más grande, pero que a su vez hasta el individuo más pequeño
puede poseer un gran valor.
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